Los 10 años de mi vida menos uno que lo pasé en Murcia, he vivido en el mismo sitio. Todos los años era una tradición sentarnos en el banco de mi terraza y mirar las luces de la feria, escuchar sonidos, ver las atracciones subir y bajar... Sentía que estaba allí. Hasta que hace poco, por curiosidad, miré por la noche y... ¡no me acordaba de que habían construido un edificio! A partir de ese día la tradición se acababa de esfumar delante mis ojos, y no me había dado cuenta: la feria no se había movido ni se había movido un edificio, ¡habían construido un edificio! Pero no pasa nada hay más tradiciones en el mundo.